martes, 30 de octubre de 2007

Diseño de Álvaro Tobón para
el telón de boca de la obra 34% visibles,
coreografía de Rafael Palacios
Vestuario diseñado y realizado por
Margarita Restrepo Uribe
para la obra "Región del Olvido",
coreografía de Iván Tenorio.

Panorama de la arquitectura teatral en Colombia

Primero empecemos por una definición de arquitectura teatral: especialidad de la arquitectura que se dedica tanto al contenedor como al contenido del evento teatral, es decir, asume la conformación del espacio del edificio teatral, sea este perdurable o temporal, y las actividades que allí se suceden.

A su vez el espacio que alberga el evento teatral como tal puede ser una edificación permanente cerrada o al aire libre y también puede ser una conformación que se plasma de manera transitoria en un espacio indeterminado, bien sea un recinto cerrado o un espacio abierto.

Como tal debe tener unas características específicas claramente determinadas: hay un área de recepción del público, un acceso y una manera de llevarlo al adentro hasta convertirlo en espectador, sea éste activo o pasivo. Hay un área para la representación propiamente dicha que puede tener uno o múltiples frentes con respecto al espectador y que funciona además como depósito en todas sus partes: arriba, a los lados, al fondo y debajo, de una infinita gama de artilugios escénicos, hay una área administrativa y una de servicios y todas éstas se interconectan entre sí de diversas maneras, manteniendo independencias e interrelaciones de forma simultanea. El edificio teatral es una máquina en sí mismo, una máquina para fabricar ilusiones a partir de la realidad. Una máquina en donde el presente es el ingrediente fundamental, lo que la hace inevitablemente a prueba de fallos. Una fabrica que alberga multitudes diversas, que hablan idiomas diferentes y que tienen intereses diferentes, una nave que debe permitir cualquier ejercicio de la imaginación, incluso aquel inimaginado o aún no imaginado o, mejor, todo aquel por imaginar. Y cuando es un edificio estable, debe ser perdurable, pero fácilmente modificable, es a la vez un lugar de encuentro, una referencia urbana, una parte del equipamiento cultural de una ciudad, un edificio que pertenece a la comunidad artística del mundo entero.

La arquitectura teatral también se ocupa de lo que allí sucede: hace las escenografías, los diseños de iluminación, los vestuarios y los maquillajes, el sonido, todo lo que se ve y se oye. Y como si esto no fuera bastante, se encarga de organizar los métodos de trabajo y construcción de cada una de las diversas y peculiares aventuras que allí se emprenden para que estas lleguen a su término, feliz o infeliz en los plazos y con los presupuestos previstos. El telón se levanta en una fecha y hora exactas y estas, por regla general, son inmodificables.

Colombia no es ajena a estas reglas. Aquí se vienen construyendo teatros y representando eventos teatrales desde hace tiempos. Con el auge (triunfo) del edificio teatral a la italiana y las maneras de representar obras en esos espacios, aquí se empezaron a construir edificios con tales características como parte de un circuito internacional que servía de casa a las compañías itinerantes. Sucedió en Colombia y en el resto de América. Una sucesión de edificios casi calcados se construyó en el país desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, de ellos algunos existen, unos todavía activos, otros en proceso de reactivarse, otros abandonados y muchos más convertidos en espacios para cualquier otra cosa. Además otros edificios, de otros estilos, muy en boga en la primera mitad del siglo XX, edificios mixtos para cine y teatro bajo la figura del “teatro democrático”, todos los espectadores ven y oyen lo mismo, fueron también construidos. Muchos. El cine acabó matándolos como teatros y reinó durante algunos años hasta que a su vez la televisión lo sucedió. Al igual que los otros edificios algunos existen, otros desaparecen y muchos aún se resisten siendo utilizados como bodegas, talleres y parqueaderos.

En Colombia todos estos edificios tiene en común una característica muy particular, que incluso se presenta en los nuevos teatros, esos que se han construido en los últimos 25 años: todos carecen de espacio en la parte de atrás, en la que alberga las zonas invisibles, la que se utiliza la mayor parte del tiempo y por un ejercito en permanente movimiento de artistas y técnicos. Si alguien de ustedes ha tenido la oportunidad de visitar las tripas de los teatros en otras partes del planeta, habrán visto que esa parte es enorme, dos o tres o cuatro o cinco veces más grande que la zona destinada a la sala, los pasillos, escaleras y escalinatas, las cafeterías, los vestíbulos, almacenes, baños, guardarropas y foyeres destinados al público.

Aquí, además de esa clara y enormísima falencia, las sucesivas administraciones de los edificios teatrales se dedican con descomunales bríos a invertir los magros presupuestos en mantener, remodelar, remozar y adornar esas zonas mientras que la parte trasera se cae a pedazos encima de los fabricantes de fantasías e ilusiones. Los técnicos han desaparecido y con ellos el oficio, un quehacer altamente especializado y apreciado en otros puntos del planeta, los técnicos fueron licenciados para disminuir las cargas prestacionales que agobiaban a los teatros mientras la planta administrativa crecía. Los teatros han dejado de producir para convertirse en casas de alquiler para cualquier cosa: sesiones solemnes, cultos religiosos, reuniones políticas, claro, estas ultimas disfrazadas de otras cosas, porque como hay una ley del congreso que las prohibió en los teatros; desfiles de modas, convenciones empresariales y un largo etcétera que finalmente es dinero fácil, la panacea, el bálsamo del momento, el mejor indicador del éxito.

También esos edificios se remodelan. En algunos, y digo algunos porque eso no pasa en todos, afortunadamente, grandes presupuestos se dedican para su adecuación, se hacen estudios, se hacen proyectos, se desarrollan planos y se construyen, en muchos casos, edificios alrededor de los edificios viejos que no sirven para nada o, bueno, sí, para aumentar los costos de mantenimiento de espacios anexos que se quedan nuevos mientras la máquina vieja sigue tal cual estaba o peor pues las nuevas obras la dañan, dañan su acústica, se llenan sus parrillas de aparatos y mamotretos pesadísimos y estorbosos para arreglar la acústica, instalan equipos de sonido y luces sin mantenimiento, representación ni repuestos en todo el continente americano, pero eso sí, las salas y vestíbulos y cafeterías muy bonitas y hasta inteligentes.

A edificios nuevos, mal armados, se les premia con el máximo galardón que otorga la arquitectura: el Premio Nacional de Arquitectura, lo que en ninguna parte queda claro es que el premio se lo dieron a la magnificencia del volumen y no al cómo funciona y para qué sirve. Claro, los estudiantes de arquitectura se remiten a estos ejemplos que aparecen en libros, revistas y videos especializados y los estudian concienzudamente para resolver sus proyectos académicos en los que a veces sacan cinco y si alguna vez se gradúan y si alguna vez ejercen y si alguna vez tienen la oportunidad de construir un teatro, es muy probable que metan la pata y fabriquen un espacio para remodelar.

Pero no todo es solamente así en la arquitectura teatral del país. Esta es una especialidad muy nueva, más nueva incluso que la ingeniería teatral, aún en nuestras facultades de arquitectura e ingeniería no se asoman, sin embargo ya está apareciendo en las carreras artísticas teatrales como un complemento en la formación de directores, coreógrafos, actores y bailarines, una incipiente escuela de diseño y producción escénica ya ha graduado algunos pichones que se dedican a la escenografía, la luz y la producción. Hay varios teatros remodelados con el rigor necesario, por arquitectos e ingenieros que se rodean de gente, técnicos, directores y colegas profesionales con verdadero conocimiento del evento teatral y cuyas intervenciones producen edificios que funcionan con un grado alto de bondad, precisión y comodidad para técnicos, artistas, administradores y público, hay talleres de escenografía que fabrican escenografías para importantes agrupaciones extranjeras y ya se está creando un mercado de exportación desde Colombia a Suramérica de escenografías y vestuarios.

Los edificios teatrales son edificios necesarios para la expresión y la comunicación humana, que permanecen en el tiempo y que se deben mantener actualizados, se deben adaptar permanentemente a los cambios tecnológicos e incluso liderarlos, permitir que los trabajadores del mundo del espectáculo puedan inventárselos; son edificios vivos que deben poder ampliarse, remodelarse, crecer, modificarse y transformarse.

Son estas características las que los convierten en edificios especiales, patrimonio cultural de la humanidad entera.



Álvaro Tobón Hincapié
Arquitecto

Utopía, 11 de Octubre de 2007




miércoles, 8 de agosto de 2007

Seguridad

Algunas normas de seguridad en los teatros
Diplomado de escenografía
Ministerio de Cultura de Colombia – Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Conferencia dictada por el arquitecto Álvaro Tobón Hincapié


Los teatros son edificaciones especiales con condiciones de alto riesgo debido a la naturaleza propia de esos espacios. En los escenarios, arriba penden toneladas, abajo se abren huecos, a los lados y al fondo se remontan temporalmente objetos altos que en cualquier instante se pueden caer solos, por todas partes hay madera y telas rodeadas por aparatos de luz incandescente y cientos de circuitos eléctricos, para salir hay muchos caminos y algunos son estrechos y no es raro que terminen en puertas bloqueadas, hay momentos en que hay más de 2.000 personas y la mayoría no conocen el espacio y los intrincados caminos que lo rodean, convirtiéndose en laberintos. La oscuridad es el ropaje que reina y hay lugares de donde nunca sale y cuando hay luz es tanta que enceguece y las pupilas no tienen la velocidad suficiente para adaptarse a las rotundas variaciones.
Existen normas internacionales muy estrictas que rigen el funcionamiento de los teatros, en Colombia hay algunas pocas y si se aplicaran, es muy probable que ningún teatro del país pudiera cumplirlas en su totalidad.
Hoy no hablemos de las normas sino de algunas recomendaciones generales dictadas por la experiencia y el sentido común, que, ya sabemos, no es más que aquel que engloba a todos los demás.

Desde el acceso, reconocer los diversos espacios, ubicar salidas, huecos, cables, alambres y cuerdas atravesadas, verificar la estabilidad de los objetos que se vean al paso.
Llevar consigo una linterna.
Usar zapatos silenciosos de suela gruesa y si es posible con punteras reforzadas.
Al entrar al escenario observar, antes que todo, hacia la parrilla y ubicar los elementos pesados que en ella se encuentren.
No usar sombreros ni cascos ni cachuchas en el escenario, ni permitir su uso, estos bloquean la visión periférica y anulan el radar del oído provocando reacciones tardías ante eventos repentinos.
No permitir el acceso a las zonas del escenario a extraños, artistas, público o cualquier otro personal ajeno al mismo, mucho menos durante los montajes, cambios de escenografía y desarmes. Tenga especial cuidado con niños y exija que sean acompañados por adultos permanentemente.
Mantenga las puertas y circulaciones hacia la subestación, cuarto de dimmers, parrilla y puentes debidamente controlados.
Señalice los pasos estrechos y bajos con cintas reflectivas y lumínicas, cubra las aristas con espuma de alta densidad.
Evite el uso de cera para pisos en las zonas aledañas al escenario, esta va siendo llevada al escenario en las suelas de los zapatos, convirtiéndolo en una pista de resbalones y caídas.
No utilice música en montajes y desarmes, ésta entorpece la atención. Las pruebas de los equipos de sonido deben hacerse de manera independiente de los demás trabajos.
Durante los desmontes eliminar todas las puntillas y tornillos de todos y cada uno de los elementos escenográficos.
El accidente no existe por sí mismo, es una situación provocada por el descuido, en algunos casos intencional.
Cuando el foso se encuentre abierto, mantenga una cadena de seguridad con un aislamiento mínimo de un metro de distancia.
Planifique los horarios de montaje de acuerdo con la realidad, no trabaje sin descansos y no extienda su capacidad más allá de los límites naturales, el trabajo no rinde lo mismo.
Programe transportes para todo el personal a su sitio de vivienda después de la media noche. Las calles son más peligrosas después de esa hora.
Al utilizar escaleras comprobar su estabilidad y tener siempre ayuda.
Asegure bien los nudos con un doble cote de remate.
Mantenga los frenos de las calles de contrapesos asegurados, las argollas de seguro montadas y si hay mucho peso cargado o por cargar utilice perros de seguridad y trinquetes ensortijando las cuerdas de manejo.
Nunca intente frenar una cuerda que se suelta, avise inmediatamente al escenario que algo cae.
No deje cuerdas desordenadas en el piso y mucho menos en los puentes.
Asegure bien todos los elementos de escenografía y luces. Verifique varias veces.
Recoja todos los elementos que no estén en uso y obligue a los demás a no dejar los suyos por ahí.
Mantenga siempre los contrapesos alejados de las circulaciones y todo tipo de bordes.
Realice mantenimiento periódico a todos los cables de los equipos de iluminación y circuitos eléctricos, descarte todos los elementos levemente averiados y no haga conexiones de equipos sin polo a tierra.
Cuando lleguen equipos de alquiler verifique su estado e impida su uso por cualquier irregularidad.
El uso de fuego real en los escenarios no está permitido.
En caso de incendio de personas no utilice extinguidores sobre ellas, túmbelas al piso y sofoque el fuego con una manta.
En caso de tormenta eléctrica, aléjese de las estructuras metálicas.
Si se va la luz y no tiene linterna, permanezca inmóvil hasta que las pupilas se acostumbren a la oscuridad, recuerde los huecos y obstáculos del lugar, espere a que vuelva la luz.
Antes de un apagón o black out, si puede, cierre los ojos así se anticipa a la oscuridad.
Mantenga siempre equipado y abierto el botiquín de primeros auxilios.
Tenga los teléfonos del servicio de emergencias del teatro. Llame inmediatamente e identifique con claridad la situación de emergencia.
Organice simulacros de diversas emergencias como incendios, temblores, atentados y asonadas, asigne responsabilidades a cada uno de los miembros del equipo para la ayuda de evacuación de público, técnicos de paso y artistas, recuerde que ellos no están familiarizados con el sitio.


Siempre habrá más y más advertencias para seguir, escuchen las recomendaciones que les hagan los demás y nunca confíen, esa es la mejor regla para seguir en un escenario. Seguro mató a confianza.

lunes, 6 de agosto de 2007

Escenotecnia

A partir de la fecha se empieza con este sitio para la comunicación entre las personas interesadas en la historia, desarrollo y consolidación de las diversas disciplinas que soportan las artes representativas en Colombia. Pronto se verán algunos ejemplos.
Sus comentarios serán siempre muy importantes para todos.